Postludio



1. Elegie (Francia, 1916)

La Gran Guerra: Elegía para piano se despide con una obrita corta, casi desconocida, compuesta por un Debussy que murió en la pobreza y fue enterrado casi en el anonimato bajo las bombas alemanas. La pequeñez de esta piecita corporealiza nuestra insignificancia ante ciertos eventos que configuran nuestra vida y muerte, incluso en el caso de personas tan insignes como Claude Debussy.

La Elegie, una de las últimas obras que el compositor escribió para piano, fue incluida dentro de Pages Inédites sur le Femme et la Guerre, una publicación de Mary Mallor en honor a la contribución de las mujeres al bando aliado, dedicado a la reina Alexandra, y en beneficio de los huérfanos franceses de la guerra.

La cita de Paul Hindemith que la acompaña es conmovedora. Hindemith expresa su pesar al enterarse de la muerte del compositor francés cuando coincidentemente se encontraba tocando el cuarteto de cuerda de Debussy en el campamento alemán. La pesadumbre de Hindemith, y el hecho de que en las filas alemanas se estuviera escuchando música francesa contemporánea, manifiestan que aun si estos compositores eran considerados exponentes de diferentes estilos nacionales, para ellos la música estaba por encima del nacionalismo. Éste era sin duda el caso de Maurice Ravel, quien no solo desafió abiertamente la prohibición del gobierno francés de programar conciertos de música alemana al promover la música de Arnold Schoenberg mediante la Sociedad de Música Independiente (S.M.I.), sino que dedicó una auténtica obra maestra, el Concierto para la mano izquierda, a Paul Wittgenstein (hermano pianista del filósofo Ludwig Wittgenstein), quien había perdido el brazo derecho combatiendo como voluntario en el bando austriaco durante la Gran Guerra. Para estos músicos, la música habla a un alma humana que trasciende fronteras políticas. Desafortunadamente, la fuga de músicos hacia las Américas años después demostró que la crueldad bélica entre las naciones europeas se agravaría.

Elegia para piano finaliza con una de las reflexiones que Walter Benjamin escribió durante su huida (fallida) de la Gestapo en la Segunda Guerra Mundial. En la cita Benjamin expresa implícitamente su anhelo por un futuro en el que finalmente la humanidad aprenda de sus errores y con ello detenga la cadena de catástrofes que continúa configurando la historia.